(c) Luz
Aún con una hora
de noche y tinieblas
espero a Lorenzo,
mi único amigo
tan desdichado
y lúgubre como yo.
En mis caminos
por la insoportable
luz del sol:
Me creyeron muerto
¡Oh delicia si fuera
verdad!
Comprobé la
inconstancia
y el cansancio de un
buen amigo.
Me culparon siendo
inocente.
Tuve esperanza en ser
ajusticiado
porque la muerte,
aunque cruel,
no iba a mostrar su
mueca de risa hacia mí.
Me impusieron silencio,
pero nunca acabaron
con la voz de mi mismo.
Oí la paz y el
sosiego
del óbito del
reo,
y sentí el abrir de mi
puerta
que me llevará a la
calma
que tanto deseo.
Ahora, estoy libre,
me han quitado
el reposo de mis
cadenas
y acudo al templo
donde hallo al niño
de mi
sepulturero
¡Qué desdicha y
cuanta muerte
ha sucedido en mi
ausencia!
Aún tengo tiempo
le quedan casi una hora
a las tenebrosas sombras.
Luz del Olmo Veros
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