martes, diciembre 17, 2013

TODO LO QUE ERA SÓLIDO

 La imagen la he traído de   El cuento que no es cuento


Voy leyendo Todo lo que era sólido dentro del club de lectura de la Acequia y aunque las palabras y la pluma el viento las tumba, su lectura me ha sugerido que bien pudiera hacer yo este “trabajo” sobre el libro, rememorando alguno de los refranes que nuestro querido amigo Sancho Panza y padre de Sanchico, va ensartando mientras habla y razona con su amo D. Quijote.



Todo lo que era sólido, estaba cimentado en barros y el tiempo, como descubridor de todas las cosas , los ha convertido en lodo.


Todo lo que era sólido, se cayó como un castillo de naipes por el ansia y la codicia de personas arrogantes y  egoístas, cuyo único interés era acumular riquezas hasta que se rompió el saco , y además no se supo ver que las necedades del rico,  por sentencias pasan en el mundo .


En Todo lo que era sólido quizá se detuvo demasiado en el ayer,  y ya se sabe que añorar el pasado es correr tras el viento.

En Todo lo que era sólido, costaba poco el prometer, porque en el fondo, se pensaba que no se podía cumplir, ya que del dicho al hecho, siempre hay un gran trecho y no se tuvo en cuenta, que  el dar y el tener, seso  ha de menester.


Como era de esperar, en Todo lo que era sólido, con la casa llena, presto se guisó la cena y efectivamente no era oro todo lo que relucía, porque además, la culpa del asno no se debe echar a la albarda...



Ahora Antonio Muñoz Molina, con este libro pretende darnos el hilo para poder sacar el ovillo.



Contiuará...



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