viernes, enero 21, 2011

AÑO DE BORGES


En este año recién empezado del 2011 se cumplen los 25 años de la muerte del genial escritor Jorge Luis Borges.

Me gusta leer a Borges desde que descubrí sus fantásticos – en toda la extensión de la palabra- cuentos. Mas tarde comencé a leer su poesía y también quede fascinada. Porque Jorge Luis Borges nacido en 1899 en Buenos Aires, ciudad que retrata magistralmente en muchas de sus obras y muerto en Suiza el 14 de junio de 1986, es de esos autores que puede parecer algo difíciles en su lectura, pero una vez que te adentras en sus obras, te empiezas a hacer adicta a ella. Eso al menos me ha pasado a mi, y he de confesar que me vuelvo una persona obsesiva , como lo era este autor, en la lectura de sus obras. En mi familia ya me conocen y me dicen que otra vez me ha dado la época borgiana, pues llega un momento que lo dejo y paso una temperada larga, sin leer una sola línea del escritor argentino al que no le llegaron a conceder el Premio Nobel, aunque reconociendo todos que se lo merecía.


Me temo que esto año volveré a frecuentar mis obsesiones. Ya empecé ayer jueves en el Centro de Arte Moderno de Madrid. Me enviaron una invitación de esta Fundacion Internacional Jorge Luis Borges, en la Delegación en Madrid, para asistir a la entrega simbólica a la Sra. Maria Kodama de ejemplares de los libros “La hermana Eloisa”

De Jorge Luis Borges y Luisa Mercedes Levison y “ Los Rivero” de Jorge Luis Borges, ediciones especiales realizada por “Del Centro de Editores”.

Calculé un poco mal el tiempo y cuando subía por la calle Galileo, buscando el número 52 eran ya más de las ocho de la noche, hora de la cita, pero en realidad llegue a la hora correcta, justo cuando Maria Kodama entraba por la puerta.


Había bastante gente y el lugar no es muy amplio. Incluso tuvieron que cerrar la puerta, pero yo si pude entrar. Me quedé en una buena posición para poder hacer fotos de la última y polémica mujer del escritor cuando le daban un ramo de flores y posaba para los medio de comunicación.


Bajamos las escaleras y allí después de unas palabras donde también se leyeron algunas de las dedicatorias que el escritor dejo escritas para su mujer y de la entrega simbólica de los libros de Borges, se le entregó con risa e ironía la a figura de un oso rojo, que supongo tendrá su simbología. Ella dio las gracias y volvimos a hacerles fotos.



Se ofrecía una copa y después de merodear un rato, como no conocía a nadie y nadie me había acompañado, decidí subir a la librería e hice mas fotos.


Pasado un tiempo volví a la calle, Princesa y pase´e un poquito por el barrio de Argüelles, el barrio de mi temprana adolescencia, para coger el metro y después el autobús que me llevo a casa en una noche en que Madrid volvía a hacer frío.



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